“Los argentinos deben estar orgullosos del papa Francisco”

Elisabetta Piqué percibe una relectura más serena de su figura.

Roma. La muerte del papa Francisco, el 21 de abril de 2025, y la posterior elección de León XIV, el 8 de mayo, marcaron uno de los momentos más intensos y complejos de la historia reciente del Vaticano. Ese proceso —breve en los tiempos formales, pero denso en tensiones humanas, políticas y espirituales— quedó retratado en El último cónclave (Arpa Ediciones), el nuevo libro escrito por los periodistas Elisabetta Piqué y Gerard O’Connell, ambos corresponsales en Roma.

La obra, construida como una gran crónica en primera persona, narra lo ocurrido desde los días finales del pontificado de Francisco hasta la elección de su sucesor. El resultado es un relato que combina periodismo puro, acceso privilegiado a fuentes y escenas que, por momentos, parecen salidas de una novela, pero que están ancladas en hechos verificables y observación directa.

Escribir desde adentro

Para Piqué, corresponsal de La Nación y una de las vaticanistas más reconocidas del mundo hispanohablante, la elección de la primera persona no fue un recurso literario sino una necesidad narrativa. “No es frecuente que se produzcan cónclaves así. Estábamos muy metidos en el tema, también desde un lugar afectivo”, explicó en una entrevista con La Gaceta Literaria.

Esa cercanía no es casual. Piqué conoció a Jorge Mario Bergoglio antes de que fuera Papa, cuando ambos vivían en Buenos Aires. Esa relación, mantenida siempre con discreción, le permitió comprender dimensiones humanas del pontífice que rara vez aparecen en los discursos oficiales. Escribir el libro, reconoció, tuvo también un costado catártico y de homenaje.

Periodismo sin escritorio

A lo largo de la entrevista, Piqué defendió una idea clásica —y hoy cada vez más discutida— del oficio periodístico: estar en el lugar de los hechos. “La esencia del periodismo es ir, ver y contar. No es lo mismo estar en el lugar que reconstruir todo desde internet”, sostuvo.

Su trayectoria respalda esa definición. Cubrió conflictos armados en Afganistán, Irak, Siria, Libia, Egipto, Israel y Ucrania, experiencias que volcó en crónicas y libros como Cien días en Ucrania. Para ella, no hay contradicción entre cubrir una guerra y narrar un cónclave: ambos escenarios exponen pasiones, disputas de poder, miedos y decisiones que impactan en millones de personas.

El Vaticano como escenario político y humano

El último cónclave reconstruye las Congregaciones Generales, las reuniones previas al encierro en la Capilla Sixtina y las maniobras de distintos sectores eclesiales: rigoristas, diplomáticos, intereses nacionales y alianzas transversales. En menos de 24 horas, ese entramado derivó en la elección de León XIV, un Papa inédito por múltiples razones: estadounidense de nacimiento, peruano por adopción, primer pontífice agustino y con una fuerte impronta misionera.

Pero el libro también se detiene en historias laterales que explican mejor el espíritu del papado de Francisco: su vínculo con Juan Carlos Cruz, víctima de abusos en Chile; su cercanía con detenidos, migrantes y personas trans; y su decisión de poner a los “últimos” en el centro incluso en el momento de su despedida.

Un papado celebrado y resistido en su propio país

La mirada de Piqué sobre la Argentina es crítica y, a la vez, dolorosa. En 2013, tras la elección de Francisco, el país vivió una explosión de orgullo nacional. Medios internacionales como BBC Mundo retrataron entonces la euforia colectiva y hasta ironizaron sobre el “ego por las nubes” de los argentinos, acostumbrados a exhibir figuras globales como Maradona, Messi o la reina Máxima.

Sin embargo, ese orgullo simbólico no se tradujo en una comprensión profunda de su pontificado. “Fue un papado gigante, pero incomprendido”, afirmó Piqué. En la Argentina, muchas veces su palabra fue leída en clave de política interna, reducida a etiquetas partidarias que él nunca asumió. Mientras en el mundo fue reconocido como una autoridad moral global —crítico del tráfico de armas, del deterioro ambiental y de la desigualdad—, en su país natal su mensaje quedó atrapado en disputas coyunturales.

La paradoja es evidente: el país que celebró tener un Papa propio fue, al mismo tiempo, reticente a escuchar lo que ese Papa decía.

Ética, redes y límites

Piqué también reflexionó sobre el impacto de las redes sociales en el periodismo. Reconoció su utilidad técnica, pero advirtió sobre la degradación del debate público y la tentación del impacto fácil. “No me interesa tener más clics mostrando cadáveres. Hay límites éticos”, sostuvo. Para ella, la tecnología no reemplaza al criterio ni a la responsabilidad profesional.

Un legado que empieza a revalorizarse

A casi un año de la muerte de Francisco, Piqué percibe un cambio: una relectura más serena de su figura, menos atravesada por urgencias políticas y más atenta a su legado. “Los argentinos tienen que estar orgullosos de este Papa gigante que marcó un momento de la Iglesia y del mundo”, concluyó.

El último cónclave no es solo un libro sobre el Vaticano: es una radiografía del poder, de la fe y del periodismo cuando se ejerce desde el lugar de los hechos y con conciencia histórica.


Fuentes
La Gaceta Literaria, entrevista a Elisabetta Piqué, 11/01/2026.
– BBC Mundo, “El Papa y el ‘ego por las nubes’ de los argentinos”, 18/03/2013.

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Elisabetta Piqué · Papa Francisco · Vaticano · León XIV · Periodismo · Cónclave · Iglesia Católica · Argentina

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