El Gobierno firmó un entendimiento para ampliar exportaciones, atraer inversiones y reducir barreras comerciales. Deberá ser aprobado por el Congreso y ya genera apoyos y cuestionamientos.
El entendimiento busca ampliar el intercambio bilateral y promover inversiones. El canciller Pablo Quirno encabezó la rúbrica junto al representante comercial estadounidense, Jamieson Greer. El convenio deberá ser aprobado por el Congreso para entrar en vigor.
Apertura comercial y exportaciones
Según la Cancillería, Estados Unidos eliminará aranceles para 1.675 productos argentinos, con un potencial de recuperación exportadora superior a los 1.000 millones de dólares. Entre los sectores beneficiados figuran recursos naturales, productos industriales y alimentos. Sin embargo, Washington mantendrá por ahora un arancel del 50% para el acero y el aluminio, considerados estratégicos para su economía.
Uno de los puntos destacados es la ampliación del cupo de carne bovina argentina de 20.000 a 100.000 toneladas anuales, lo que podría generar hasta USD 800 millones adicionales en exportaciones.
Por su parte, Argentina eliminará aranceles para 221 productos estadounidenses, incluyendo maquinaria, dispositivos médicos y productos químicos, además de reducir gravámenes para autopartes y otros bienes industriales.
Cambios regulatorios y normas técnicas
El acuerdo incluye la aceptación por parte de Argentina de normas internacionales y estadounidenses para determinados productos, lo que busca agilizar el comercio. También prevé la simplificación aduanera, la modernización tecnológica y la eliminación gradual de barreras no arancelarias.
El documento incorpora capítulos sobre propiedad intelectual, comercio digital, estándares laborales y compromisos ambientales. Además, establece cooperación en seguridad económica, cadenas de suministro y control de inversiones.

El representante de Comercio de Estados Unidos, Jamieson Greer, y el canciller argentino, Pablo Quirno, tras la firma del acuerdo.
Inversiones y sectores estratégicos
Estados Unidos apoyará financiamiento en sectores considerados críticos mediante organismos como el EXIM Bank y la Corporación Financiera para el Desarrollo Internacional. Entre los rubros de interés aparecen minerales estratégicos, tecnología y energía.
El acuerdo también promueve startups, fintechs y empresas tecnológicas, facilitando transferencias de datos y reconociendo firmas electrónicas en operaciones comerciales.
Beneficios y críticas
Desde la Casa Rosada calificaron el entendimiento como un paso para “integrar a Argentina al mundo” y consolidar reglas claras para la inversión. En el Gobierno sostienen que la apertura permitirá mejorar la competitividad y atraer capitales internacionales.
Sin embargo, análisis críticos señalan que el pacto podría ser desigual, ya que Argentina asumiría más obligaciones regulatorias que Estados Unidos.
Entre los cuestionamientos aparece la flexibilización de controles de calidad en sectores como farmacéutico, alimentario y automotriz, además de compromisos más exigentes en propiedad intelectual.
Contexto económico e industrial
La firma ocurre en medio de un proceso de apertura económica y reformas impulsadas por la administración de Javier Milei. En paralelo, sectores industriales advierten que la transición hacia una economía más abierta podría generar cierres de empresas y caída de actividad en áreas tradicionales, aunque también abrir oportunidades en minería, energía y exportaciones agroindustriales.
Lo que viene
El acuerdo se inscribe en la estrategia oficial de inserción internacional que incluye negociaciones con la Unión Europea (UE) y la Asociación Europea de Libre Comercio (AELC). Su implementación dependerá ahora del debate legislativo en el Congreso, donde se evaluarán los impactos económicos, productivos y regulatorios del entendimiento bilateral.
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