13.30 hs | 20 de febrero de 2026
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La Cámara de Diputados aprobó por 126 votos a favor, 119 en contra y 4 abstenciones la derogación de la Ley 12.908, conocida como Estatuto del Periodista Profesional, en el marco del tratamiento en particular de la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei.
El Estatuto, sancionado en 1946, regula hasta hoy el trabajo periodístico en relación de dependencia en Argentina. No se trata solo de una norma laboral: define quién es periodista, establece condiciones de trabajo y fija garantías específicas vinculadas al ejercicio de la profesión.
¿Qué establecía la Ley 12.908?
Entre sus puntos centrales:
- Jornada laboral especial: máximo de 36 horas semanales.
- Indemnización agravada: seis meses de sueldo adicionales ante despido sin causa, más el régimen general.
- Vacaciones especiales: desde 15 días hábiles para quienes tienen hasta 10 años de antigüedad.
- Matrícula profesional obligatoria para ejercer bajo ese régimen.
- Definición legal de periodista, vinculada al trabajo regular y remunerado en medios.
- Garantías sobre libertad de expresión y estabilidad, consideradas por sus defensores como un resguardo frente a presiones empresariales o políticas.
¿Qué cambia con la derogación?
Si el proceso legislativo se completa, los periodistas en relación de dependencia dejarían de estar alcanzados por un régimen específico y pasarían a regirse exclusivamente por la Ley de Contrato de Trabajo común.
En términos concretos:
- Se pierde la jornada diferenciada de 36 horas semanales.
- Desaparece la indemnización agravada de seis meses adicionales por despido sin causa, quedando vigente únicamente el régimen general de la Ley de Contrato de Trabajo.
- Se elimina el marco legal que reconocía particularidades propias de la actividad periodística.
- La matrícula deja de ser requisito bajo ese régimen.
El cambio implica un giro profundo: la actividad deja de tener un estatuto profesional propio y pasa a integrarse al esquema laboral general.
Un punto sensible del debate es el impacto indirecto sobre la protección de las fuentes y la independencia profesional. Si bien el secreto de las fuentes continúa amparado por la Constitución Nacional y la jurisprudencia.
El Estatuto contemplaba una estabilidad laboral reforzada —especialmente a través de la indemnización agravada— que funcionaba como resguardo frente a posibles represalias por investigaciones sensibles.
Con su derogación, esa protección diferenciada desaparece y el periodista queda sujeto al régimen general, lo que para algunos sectores podría incidir en las condiciones materiales para ejercer la profesión con plena autonomía.

La votación en Diputados marcó un punto de inflexión para el régimen laboral del periodismo argentino.
El debate de fondo
Organizaciones como el Foro de Periodismo Argentino (FOPEA) expresaron su rechazo y advirtieron que la eliminación del Estatuto podría afectar la independencia del periodista. Argumentan que la protección reforzada actúa como resguardo frente a despidos vinculados a investigaciones sensibles.
Desde el oficialismo, en cambio, se sostiene que la norma era anacrónica y que su derogación elimina privilegios sectoriales, integrando la actividad al régimen laboral común.
¿Qué significa para la carrera del periodista?
La discusión no es menor. El Estatuto no solo regulaba salarios o horarios; también construía una identidad profesional con reconocimiento jurídico propio. Su derogación abre interrogantes sobre:
- La protección frente a despidos por contenidos críticos.
- La definición formal de la profesión.
- La homogeneidad de condiciones en todo el país.
La reforma marca un punto de inflexión: la profesión queda ahora más expuesta a las reglas generales del mercado laboral.
Sin esa protección diferenciada, periodistas dedicados a la investigación podrían quedar más expuestos a decisiones empresariales vinculadas a contenidos incómodos para el poder político o económico.
El debate sobre si esto implica modernización o retroceso recién comienza. En un contexto de transformación tecnológica y crisis del modelo tradicional de medios, la eliminación del régimen específico redefine el marco laboral del periodismo argentino.
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