Villarruel 2027: El quiebre definitivo y la apuesta por un “peronismo de orden”

La vicepresidenta oficializó su candidatura presidencial y profundizó la grieta interna en el oficialismo. Con críticas a la apertura de importaciones, gestos hacia la Iglesia y guiños al peronismo no kirchnerista, busca construir una alternativa de “orden con territorio” frente al liderazgo de Javier Milei. La Casa Rosada acusa el golpe y habla de ruptura inevitable.

21.58 hs | 20 de febrero de 2026
503 palabras | 3 minutos de lectura

La política argentina acaba de cruzar un punto de no retorno. Victoria Villarruel oficializó lo que en la Casa Rosada era un secreto a voces: su candidatura presidencial para 2027. Pero el anuncio no fue aislado. Vino acompañado de una hoja de ruta que tensiona el ADN de La Libertad Avanza al abrir la puerta a sectores del peronismo tradicional.


Entre la Catedral y la realidad social

Su presencia en la Catedral Metropolitana, para escuchar a Monseñor García Cuerva, no fue un gesto protocolar. Fue un mensaje político. Mientras el Ejecutivo mantiene una relación oscilante con la Iglesia, Villarruel eligió mostrarse en primera fila frente a un discurso centrado en la pobreza y sensibilidad social.

Al alinearse con la jerarquía católica, la Vicepresidenta busca marcar un contraste con la lógica tecnocrática de Olivos y presentarse como una dirigente con sensibilidad social y valores tradicionales.


El choque por las importaciones

La diferencia económica con Javier Milei ya no es un rumor. Es explícita. Villarruel cuestiona la apertura indiscriminada de importaciones y sostiene que la soberanía también implica proteger producción y empleo.

Esa postura la distancia del libreto libertario ortodoxo y la acerca a gobernadores preocupados por la caída de sus industrias regionales.


La ruptura con Milei: “¿Catadores de ideología?”

La relación con el Presidente atraviesa su momento más tenso. En privado —y cada vez menos en privado— Villarruel cuestiona al entorno presidencial, al que define como un círculo cerrado que filtra todo bajo criterios ideológicos.

Su estrategia es clara: mientras el “triángulo de hierro” se repliega, ella amplía base política hacia un nacionalismo conservador con estructura territorial.

Ya no juega a ser acompañante. Construye proyecto propio.


La reacción de la Casa Rosada: fuego cruzado

En Balcarce 50, la reacción fue inmediata. El entorno más cercano a Milei osciló entre el ninguneo público y la irritación interna. Desde sectores oficiales describen la movida como “una aventura personal” que tensiona el mandato electoral.

La frase que circula en despachos oficiales es contundente: “Victoria está jugando su propio mundial”.

Algunos dirigentes libertarios incluso plantean formalizar la ruptura para evitar ambigüedades políticas dentro del Ejecutivo.

Sin embargo, el cálculo de Villarruel parece distinto: cada diferenciación la posiciona como alternativa dentro del mismo espacio ideológico, apostando a captar votantes desencantados con el tono confrontativo del oficialismo.


2027 empieza a jugarse ahora. Y el quiebre ya no es una hipótesis: es una construcción en marcha.


Comentá esta nota.