El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó que se reunirá la próxima semana en Washington con la dirigente opositora venezolana María Corina Machado, y que sería «un honor», que l ntregara el premio Nobel.
Sin embargo, desde el Comité del Premio Nobel aclararon que el galardón es personal e intransferible, y que no existe ningún mecanismo formal para cederlo o compartirlo. Además, la dirigente venezolana no ofreció entregarle el Nobel a Trump, sino que, en términos que no estuviron del todo claros, habló de “compartirlo” con él.
La reunión se dará en un contexto de alta tensión regional tras la captura de Nicolás Maduro y la conformación de un gobierno de transición. Mientras Trump sostiene que Venezuela deberá volver a elecciones “con el tiempo”, también dejó declaraciones contradictorias: cuestionó públicamente la capacidad de Machado para conducir el país y afirmó que no cuenta con suficiente respaldo interno.
Machado, por su parte, reiteró que el pueblo venezolano “ya eligió” en las urnas y que el presidente legítimo es Edmundo González Urrutia, aunque en otras entrevistas sostuvo que estaría dispuesta a asumir el liderazgo político si las condiciones lo exigieran.
En paralelo, Trump volvió a exhibir el interés estratégico de Washington en Venezuela, especialmente en el sector petrolero. Anunció reuniones con las principales compañías energéticas estadounidenses y anticipó inversiones millonarias, reforzando la percepción de que la crisis venezolana es leída en clave geopolítica y económica más que humanitaria.
La cumbre con Machado, lejos de despejar incógnitas, expone las tensiones entre el discurso democrático, la disputa por el poder interno venezolano y los intereses de Estados Unidos en la región.
Fuente: LA NACION / AFP
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