16.00 hs | 06 de marzo de 2026
805 palabras | 4 minutos de lectura
Las quiebras en la industria de enero y febrero agravan una crisis —que según datos oficiales— suma más de 22.000 empresas cerradas en dos años. Industria, comercio y construcción muestran señales de alarma mientras se multiplican despidos, concursos preventivos y plantas que bajan la persiana.
Enero y febrero sumaron nuevos cierres, suspensiones y concursos de acreedores, en un contexto donde ya se contabilizan más de 22.000 empresas desaparecidas en los últimos dos años, según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo.
El impacto de un dólar apreciado y las importaciones
Uno de los factores señalados por empresarios y analistas es el atraso cambiario. Con un peso apreciado, los productos importados llegan al mercado a precios inferiores, lo que genera una competencia que buena parte de la industria considera difícil de sostener.
El impacto es profundo: empresas que cierran, empleos que se pierden y un efecto en cadena sobre proveedores y pymes vinculadas.
Fate y el símbolo de una industria en retroceso
Uno de los casos más resonantes fue el de Fate, la mayor fabricante de neumáticos del país, que cerró su planta de San Fernando y dejó a más de 900 trabajadores sin empleo.
Pero Fate no fue la única. Un relevamiento de consultoras privadas muestra una larga lista de empresas que cerraron plantas, suspendieron personal o redujeron operaciones sólo entre fines de 2025 y principios de 2026. Entre ellas figuran:
- Ilva (cerámicos) – cierre de planta en Pilar
- Whirlpool (metalmecánica) – cierre de planta en Pilar
- Corven (autopartes) – despidos en Santa Fe
- Newsan (electrónica) – recortes en Tierra del Fuego
- SKF (autopartes) – cierre de planta en Tortuguitas
- TN & Platex (textil) – cierre de líneas productivas
- Vulcalar (calzado) – cierre de fábrica en La Rioja
- Panpack (envases) – cierre de planta en Tucumán
- Magnera (insumos médicos) – cierre en Pilar
- Dana (autopartes) – cierre en San Luis
- Acerías Berisso (metalúrgica) – cierre de planta
- Luxo (textil) – cierre de fábrica
- Color Living (muebles) – cierre de planta
- Otito (alimenticia) – cierre en Jujuy
- DBT-Cramaco (equipos eléctricos) – despidos en Santa Fe
- Essen (metalúrgica) – recortes en Venado Tuerto
También Alimentos Refrigerados S.A. (ARSA)—productora de Sancorito y yogures Yogs, entre otras marcas— cerró plantas en Buenos Aires y Córdoba, además de casos de suspensiones masivas en Mondelez, Acindar y Textilana.
Textiles: uno de los sectores más golpeados
Aunque paradójicamente, los precios de la ropa crecieron muy por debajo de la inflación general, el sector textil atraviesa uno de los momentos más críticos. Desde el cambio de gobierno se perdieron más de 19.000 empleos, mientras que algunas ramas —como hilados de algodón y tejidos— registraron desplomes superiores al 30%.
Construcción: el derrumbe tras el freno de la obra pública
Tras la paralización de la mayoría de las obras públicas nacionales, la industria de la construcción registró la pérdida de aproximadamente 120.000 empleos formales.
El gobierno apuesta a reemplazar la inversión pública por un esquema basado en capital privado. Sin embargo, debido a costos de construcción elevados en dólares y falta de financiamiento, la actividad se estabilizó en niveles muy bajos luego del fuerte derrumbe inicial.
Más cierres y concursos
En paralelo, siguen apareciendo nuevos casos de empresas en crisis.
La firma Goldmund S.A., fabricante de electrodomésticos Peabody, inició un concurso de acreedores para reestructurar su deuda.
También cerró la histórica fábrica Panpack en Tucumán, que producía bolsas de rafia para ingenios azucareros, dejando a 75 trabajadores sin sustento, que se sumaron a otros 25 despedidos en 2025.
El frigorífico San Roque bajó la persiana en Morón y dejó 140 trabajadores sin empleo.
La empresa Beer Market, dedicada a la distribución de bebidas, cerró todas sus sucursales y despidió a 300 empleados mediante un mensaje de WhatsApp, ofreciendo pagar solo el 50% de las indemnizaciones.
Una crisis industrial profunda
El deterioro del entramado productivo también aparece reflejado en informes sectoriales.
Según la consultora Audemus, entre 2023 y 2025 con una caída del 7,9%, Argentina tiene el segundo peor desempeño industrial del mundo, solo por detrás de Hungría.
En ese período:
- cerraron 2.436 empresas industriales
- se perdieron casi 73.000 empleos manufactureros
- la capacidad instalada cayó al 57,9%, el nivel más bajo en una década (excepto pandemia)
Mientras países de la región como Brasil, Chile y Perú registraron crecimiento industrial, Argentina profundizó su retroceso.
El riesgo de la ruptura del tejido productivo
Economistas advierten que el problema no se limita a la caída de la actividad. Cuando una empresa cierra, desaparece también su red de proveedores, conocimiento técnico y capital humano.
Rearmar ese entramado puede llevar años o incluso décadas.
Por eso, cada persiana que baja no solo representa un problema empresarial individual, sino una pérdida estructural para la economía nacional.
El desafío hacia adelante será determinar si el actual modelo económico logra reconvertir ese tejido productivo o si la economía argentina continuará atravesando un proceso de desindustrialización más profundo.
Política editorial | Información basada en fuentes verificables. Correcciones públicas y transparentes.