09.00 hs | 18 de marzo de 2026
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En las últimas semanas de febrero de 2026, las redes sociales y los noticieros se inundaron con imágenes de jóvenes usando máscaras de animales y corriendo en cuatro patas. Sin embargo, a medida que el polvo se asienta, surge una pregunta: ¿realmente existió una “ola de therians” o fue solo una construcción mediática?
El fenómeno de la “noticia de una noticia”
La viralidad no nació de la observación directa en las calles de Madrid o Buenos Aires, sino de los propios medios. Se creó un ciclo de “noticia de una noticia”: un medio reportaba un video viral de TikTok, otro medio lo cita como una “tendencia creciente”, y para el tercer día, los noticieros debatían sobre una supuesta “crisis de identidad juvenil” que nadie estaba presenciando excepto en sus pantallas.
Incluso en el plano profesional, el impacto fue nulo: a pesar de las especulaciones sobre una supuesta “avalancha” de consultas, ningún psicólogo hizo su agosto gracias a este fenómeno.

El fenómeno ‘therian’ como construcción mediática. Imagen ilustrativa generada por IA.
¿De qué se trata entonces?
La teoría de la «Agenda Setting», sostiene que los medios no nos dicen qué pensar, pero sí —queriéndolo o no— sobre qué pensar. Al saturarse el espacio público con el debate sobre los therians, se desplazan de la conversación temas de urgencia que ocurren simultáneamente.
Por ejemplo, la tensión en Medio Oriente —particularmente entre Irán e Israel— alcanzaba niveles críticos. En paralelo, reaparecían referencias al caso de Jeffrey Epstein y sus archivos —atravesados por prácticas aberrantes—, que sin embargo no lograban instalarse de forma sostenida en la agenda mediática.
Una distracción “woke” para el discurso político
Como señaló el diario El País, el fenómeno fue rápidamente instrumentalizado por sectores políticos para alimentar discursos contra la cultura “woke” o progresista. Al presentar un caso extremadamente marginal como si fuera un fenómeno generacional, se logra profundizar la polarización y generar una indignación funcional al debate político.
Conclusión: el vacío después del ruido
Hoy, apenas unas semanas después, el tema ha desaparecido casi por completo. Esta velocidad de evaporación refuerza la hipótesis de que no fue un movimiento social real, sino una burbuja mediática.