10.35 hs | 23 de junio de 2026 —
515 palabras | 3 minutos de lectura
Primer aviador civil de Tucumán, instructor del Aero Club y figura de Aeroposta Argentina, falleció el 23 de junio de 1936 en un accidente aéreo en la Patagonia.
Un 23 de junio como hoy, pero de 1936, la aviación argentina perdió a uno de sus pilotos más experimentados. El tucumano Próspero Palazzo realizaba un vuelo de rutina entre Bahía Blanca y Comodoro Rivadavia a bordo de un Late 28 de Aeroposta Argentina, acompañado por Víctor Brugo. En medio de una fuerte tormenta de nieve y viento, la aeronave cayó cerca de Puerto Fischer. Ambos aviadores perdieron sus vidas en el acto.
La noticia causó una profunda conmoción en Tucumán. Días después, sus restos llegaron a la provincia y fueron despedidos en una multitudinaria manifestación de duelo.
Nacido en San Miguel de Tucumán en 1904, Próspero Palazzo fue el primer inscripto en los cursos del Aero Club Tucumán y obtuvo en 1924 su brevet de piloto, convirtiéndose en el primer aviador civil de la provincia.
Más tarde se perfeccionó en la Escuela Militar de Aviación de El Palomar y desde 1926 se desempeñó como instructor. También integró la histórica Escuadrilla Tucumana, que en 1927 recorrió más de 3.000 kilómetros por distintas provincias argentinas, despertando entusiasmo popular allí donde aterrizaba.
Entre los grandes nombres de aquella generación sobresalió también Ernesto Nougués, célebre por las arriesgadas maniobras que realizaba sobre los cielos tucumanos. Su fama era tal que su madre solía decir:
«Cuando me pide permiso para volar, no quiero negárselo, porque me da miedo de que tenga un accidente y muera con el pecado de desobedecer a su madre».
La frase reflejaba el carácter temerario de Nougués, quien acostumbraba realizar piruetas aéreas sobre el ingenio San Pablo y los alrededores de Villa Nougués, convirtiéndose en una auténtica leyenda de la aviación local.
El verdadero precursor de la aviación tucumana fue Benjamín Matienzo, recordado también como uno de los grandes héroes de la aviación argentina. Nacido en Tucumán en 1889, creció en una familia vinculada a la vida diplomática: era hijo de Simón Matienzo, cónsul de Bolivia en la provincia, y de Andrea López Alurralde. Desde ese origen, su nombre quedó ligado a los primeros impulsos del vuelo en el país, en una etapa donde la aviación aún era una hazaña de pioneros.
En 1919 perdió la vida durante su intento de cruzar la Cordillera de los Andes, hazaña que lo inmortalizó en la historia aeronáutica nacional.
La historia de Próspero Palazzo, Ernesto Nougués, Benjamín Matienzo, Salvador Gaudioso Molina y otros pioneros recuerda una época en la que volar exigía una mezcla de audacia, habilidad y coraje extraordinarios. Gracias a ellos, Tucumán ocupó un lugar destacado en los primeros capítulos de la aviación nacional.
A 90 años de su muerte, Próspero Palazzo sigue siendo una de las figuras más representativas de aquella generación que se animó a conquistar los cielos cuando hacerlo era todavía una aventura.
Fuente consultada: Carlos Páez de la Torre (h), «23 de junio de 1936: cae el avión de Próspero Palazzo».
Ramiro J. Padilla
Redacción de Ecos del Tucumán
San Miguel de Tucumán, Argentina