Una investigación de Manuel Lizondo Borda sostiene que la Casa Histórica no perteneció a Francisca Bazán

09.30 hs | 09 de julio de 2026 — Actualizado el 16 de julio de 2026
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Durante generaciones se repitió que la Casa Histórica de la Independencia pertenecía a Francisca Bazán de Laguna, integrante de una familia tradicional de Tucumán. Sin embargo, el historiador tucumano Manuel Lizondo Borda propuso una interpretación diferente a partir del estudio de documentos conservados en el Archivo Histórico de Tucumán.

La hipótesis fue publicada por primera vez en la edición de 1969 de Guía ilustrativa de la Casa Histórica de la Independencia Argentina y reproducida posteriormente en la segunda edición de 1980. A partir del análisis de documentos conservados en el Archivo Histórico de Tucumán, Manuel Lizondo Borda revisa la versión tradicional que atribuye la propiedad de la vivienda a Francisca Bazán de Laguna.

Según la reconstrucción documental realizada por Lizondo Borda, la propietaria de la vivienda fue Bárbara Bazán de Santillán y el inmueble pasó a la familia Zavalía a través de la compra efectuada por Carmen Zavalía en 1823.

Casa Histórica de la Independencia, 1969. Fotografía de Ángel Paganelli. La imagen registra a uno de sus hijos junto al conductor del carruaje.

¿Cómo nació la confusión?

Según explica Lizondo Borda, el error tiene una explicación lógica.

Los últimos propietarios particulares de la Casa Histórica fueron los hermanos Zavalía, quienes vendieron el inmueble al Gobierno Nacional en 1874.

Como esa familia descendía de Francisca Bazán, con el paso del tiempo se dio por sentado que la casa había pasado por herencia dentro de esa rama familiar.

Sin embargo, al revisar los documentos originales, el historiador encontró que la sucesión de la propiedad no habría sido por herencia.

El testamento de 1801

La primera evidencia proviene del testamento otorgado en 1801 por Petrona Esteves, viuda de Juan Antonio Bazán y madre de Francisca y Bárbara.

Según el análisis de Lizondo Borda, el documento indica que Francisca ya había recibido otros inmuebles de la misma cuadra como parte de su dote matrimonial al casarse con Miguel Laguna.

En cambio, Petrona dejó a Bárbara Bazán «la sala en que vive», inmueble que el historiador identifica con la actual Casa Histórica de la Independencia.

Para Lizondo Borda, ese documento constituye el primer indicio de que la vivienda permaneció en poder de Bárbara y no de Francisca, al momento de celebrarse las sesiones del Congreso de 1816.

Manuel Lizondo Borda (1889-1966), historiador, escritor y periodista tucumano, autor de estudios fundamentales sobre el pasado de Tucumán.

Un árbol familiar que ayuda a entender la historia

La reconstrucción genealógica realizada por el historiador puede resumirse de la siguiente manera:

Juan Antonio Bazán + Petrona Esteves

├── Bárbara Bazán de Santillán
→ Según Lizondo Borda, recibió la Casa Histórica mediante el testamento de 1801.

└── Francisca Bazán de Laguna
→ Casada con Miguel Laguna.
→ Madre de Gertrudis Laguna.
→ Abuela de Carmen Zavalía.

La clave está en que los Zavalía descendían de Francisca, pero la casa, según la documentación analizada por Lizondo Borda, permanecía en manos de Bárbara. Esa diferencia sería el origen de la confusión que perduró durante décadas.

El juicio de 1823

La segunda prueba que presenta el historiador surge de un expediente judicial iniciado en 1823. Ese año, Bárbara Bazán decidió vender la vivienda a una persona ajena a la familia.

Al conocer esa operación, Carmen Zavalía, bisnieta de Francisca Bazán, inició un juicio invocando el antiguo derecho de retracto por abolengo, una institución jurídica que permitía a un familiar adquirir preferentemente un inmueble antes que un comprador extraño.

La Justicia hizo lugar a su pedido y Carmen Zavalía terminó comprando la propiedad a su tía bisabuela Bárbara Bazán por 1.200 pesos.

Para Lizondo Borda, este hecho resulta decisivo. Si Carmen Zavalía necesitó iniciar un juicio para comprar la vivienda, ello demostraría que la propietaria seguía siendo Bárbara y que la casa no había llegado a la familia de Francisca por herencia, sino a través de un contrato de compra.

Patio de la Casa Histórica de la Independencia. Un espacio que conserva la memoria del lugar donde se declaró la Independencia argentina el 9 de julio de 1816. Fuente: Museo Casa Histórica de la Independencia — Secretaría de Cultura de la Nación.

Cómo llegó la casa a la familia Zavalía

De acuerdo con esta reconstrucción, la vivienda pasó a la rama familiar de Francisca recién en 1823, siete años después de celebrado el Congreso. Recién a partir de entonces integró el patrimonio de los Zavalía y fue heredada por sus descendientes.

Finalmente, en 1874, los hermanos Fernando, Carmen, Gertrudis y Amalia Zavalía vendieron la propiedad al Gobierno Nacional, que la preservó como uno de los principales monumentos históricos del país.

Una interpretación basada en documentos

Lizondo Borda sostiene que la documentación que analizó contradice la tradicional atribución de la Casa Histórica a Francisca Bazán de Laguna. Según su reconstrucción, la vivienda habría pertenecido a Bárbara Bazán de Santillán y solo habría pasado a la rama familiar de Francisca cuando Carmen Zavalía la adquirió mediante un proceso judicial en 1823.

Más de cuatro décadas después de su publicación, la investigación de Manuel Lizondo Borda continúa siendo una referencia ineludible para el estudio de la historia de la Casa Histórica y un valioso aporte al debate historiográfico sobre la titularidad original del inmueble.

Fuentes principales

Lizondo Borda, Manuel. Guía ilustrativa de la Casa Histórica de la Independencia Argentina. Tucumán: Universidad Nacional de Tucumán, 1969.

———. Guía ilustrativa de la Casa Histórica de la Independencia Argentina. 2.ª ed. Tucumán: Gobierno de la Provincia de Tucumán, 1980.

Actualización (16 de julio de 2026): Con posterioridad a la publicación de este artículo, la Academia Nacional de la Historia facilitó al autor una reproducción digital de la primera edición (1969) de la obra. La comparación entre ambas ediciones permitió corroborar que la hipótesis y la interpretación expuestas en esta nota ya se encontraban presentes en la edición original.