09.00 hs | 22 de septiembre de 2026 —
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En 1847, el sacerdote Ladislao Gutiérrez y la joven Camila O’Gorman huyeron juntos de Buenos Aires para intentar comenzar una nueva vida. Descubiertos meses después, fueron fusilados por orden de Juan Manuel de Rosas.
Ladislao Gutiérrez, sacerdote jesuita nacido en Tucumán, en 1824, era sobrino de Celedonio Gutiérrez, gobernador de Tucumán y uno de los principales aliados a Juan Manuel de Rosas.
Camila María O’Gorman nació en Buenos Aires el 9 de julio de 1825. Pertenecía a una familia acomodada, de ascendencia irlandesa, francesa y española, vinculada a sectores destacados de la sociedad porteña.
Ladislao era amigo de Eduardo O’Gorman, sacerdote y hermano de Camila, lo que le permitió acercarse a la familia. Ambos eran muy jóvenes y, con el tiempo, iniciaron una relación clandestina que, por la condición sacerdotal de Ladislao, podía provocar un enorme escándalo en la sociedad de la época.

Camila O’Gorman y Ladislao Gutiérrez, la joven porteña y el sacerdote tucumano que en 1847 abandonaron Buenos Aires para iniciar juntos una nueva vida.

Juan Manuel de Rosas, retratado por el pintor tucumano Ignacio Baz, y Celedonio Gutiérrez, en el álbum del Centenario de Tucumán de 1916.
La fuga
El 12 de diciembre de 1847, la pareja emprendió la fuga con la intención de llegar a Río de Janeiro y comenzar una nueva vida en el Brasil imperial, gobernado por el emperador Pedro II, enfrentado a Rosas.
Sin embargo, no llegaron a Brasil. Se instalaron en Goya, Corrientes, donde se hicieron pasar por comerciantes provenientes de Salta y montaron una pequeña escuela. Para ocultar sus identidades, adoptaron nuevos nombres: Ladislao se presentó como Máximo Brandier y Camila como Valentina Desán. Durante varios meses lograron vivir en relativa tranquilidad, lejos del escándalo provocado por su desaparición en Buenos Aires.
El descubrimiento
El 16 de junio de 1848, durante una reunión en una casa de Goya, un sacerdote irlandés conocido de la familia O’Gorman, que se encontraba circunstancialmente en la localidad, reconoció a Ladislao y lo denunció ante las autoridades. Ambos fueron detenidos y trasladados posteriormente hacia Buenos Aires.
Camila negó haber sido víctima de un rapto y sostuvo que había participado voluntariamente de la relación y de la fuga.
Ejecución en Santos Lugares
El 18 de agosto de 1848, Camila O’Gorman y Ladislao Gutiérrez fueron fusilados sin juicio previo en el cuartel de Santos Lugares, por orden de Juan Manuel de Rosas. Camila tenía 23 años y Ladislao, aproximadamente 24. Manuela Rosas, amiga de Camila, había intercedido ante su padre e incluso preparado muebles para la celda de la joven, pero no logró evitar la ejecución. Se cree que Camila le había escrito previamente, ya que se conserva una carta de Manuela, fechada el 9 de agosto, en la que le comunica sus gestiones y le recomienda fortaleza.
Según documentos de la época, antes de la ejecución Camila recibió el «bautismo por boca», «por las dudas si había preñez».
El fusilamiento provocó una fuerte conmoción y convirtió el episodio en uno de los casos más recordados y discutidos del período rosista.

Ejecución de Camila O’Gorman, óleo de Francesco Augero, pintado en Turín en 1858.

Manuela Rosas, amiga de Camila O’Gorman, intentó sin éxito interceder por ella antes de su ejecución.
Entre la historia y la leyenda
Una versión difundida sostiene que Camila cursaba un embarazo notorio al momento de su fusilamiento, aunque no existe documentación sólida que lo confirme. Testimonios posteriores señalan que ella habría declarado estar embarazada y que un sacerdote intentó bautizar a la criatura antes de la ejecución.
La legalidad de la pena también es controvertida: se discute si el derecho hispánico entonces vigente, basado en Las Siete Partidas y otras recopilaciones coloniales, permitía la pena capital por el sacrilegio atribuido a la pareja y si prohibía ejecutar a mujeres embarazadas.
Sin embargo, en la práctica, el destino de Camila y Ladislao quedó sellado cuando Rosas ordenó la ejecución por vía ejecutiva, sin un juicio previo, un procedimiento que distintos historiadores han caracterizado como una ejecución sumaria al margen de la ley.

Placa conmemorativa en San Andrés, San Martín, donde se ubicaba el campamento de Santos Lugares de Rosas en el que fueron ejecutados Camila O’Gorman y Ladislao Gutiérrez en 1848.
Tras el fusilamiento, ambos cuerpos fueron colocados en un cajón de municiones y sepultados de manera precaria en el atrio de la cercana Iglesia de Jesús Amoroso.
Con el tiempo, los restos de Camila O’Gorman fueron recuperados por su familia y trasladados al Cementerio de la Recoleta, mientras que el destino de Ladislao Gutiérrez fueron trasladados al Cementerio del Oeste de San Miguel de Tucumán.

Pilar O’Gorman, en la bóveda de Camila O’Gorman en el Cementerio de la Recoleta, Buenos Aires. Foto: Santiago Cichero/AFV.
Retomada con los años por historiadores, escritores y cineastas, la historia de Camila y Ladislao se convirtió en uno de los relatos más conocidos de la época.
Redacción Ecos del Tucumán