Miércoles, 11 de febrero de 2026
Redacción: Ecos del Tucumán
Cada 11 de febrero se celebra a Nuestra Señora de Lourdes, advocación mariana surgida en 1858 tras las apariciones que la joven Bernadette Soubirous afirmó haber presenciado en la gruta de Massabielle, en Francia. Lo que comenzó como una devoción local europea se expandió rápidamente por el mundo gracias a misioneros franceses, quienes llevaron la espiritualidad de Lourdes a Argentina.
En el país, la difusión tomó fuerza hacia fines del siglo XIX con la llegada de misioneros europeos —los Misioneros de la Inmaculada Concepción, conocidos como «padres lourdistas»— que impulsaron obras educativas y espacios de oración.
Desde Catamarca proyectaron iniciativas religiosas y sociales que incluyeron capillas, colegios y la construcción de grutas inspiradas en el santuario francés. En el sur de la ciudad de Buenos Aires, sobre terrenos donados por la familia de Felicitas Guerrero, promovieron instituciones educativas y una réplica de la gruta de Lourdes hacia fines del siglo XIX.
Años más tarde, algunas de estas experiencias atravesaron crisis y reconfiguraciones que marcaron su historia. Tras un hecho luctuoso, el Colegio de Santa Felicitas debió cerrar, aunque posteriormente, la congregación continuó su tarea pastoral con nuevas fundaciones educativas, esta vez en Recoleta con la creación del Colegio de San Miguel, y en el conurbano bonaerense.

Réplica de la Gruta de Lourdes, a la entrada el Colegio Sagrado Corazón (25 de Mayo al 600) en San Miguel de Tucumán.
Para entonces, la presencia misionera francesa comenzaba a dejar huella en Tucumán a través de la creación del Colegio Sagrado Corazón, institución educativa que moldeó la vida social y cultural local, con anécdotas ligadas al deporte, la comunicación (P. Jean M. Cazzes), la cultura, filosofia (P. Julio Heilbron), historia (P. Antoine Larrouy), ciencias naturales (P. León Castillon), además de episodios históricos de alcance internacional que conectaron a la provincia con Europa (P. Marcel Fontán), entre muchos más.
La devoción encontró además una fuerte expresión popular en San Pedro de Colalao, donde cada 11 de febrero miles de fieles participan de misas, peregrinaciones y procesiones de antorchas en torno a la gruta dedicada a la Virgen. El lugar se consolidó como uno de los principales centros de devoción mariana del noroeste argentino.
La historia de Lourdes en Argentina es el relato de una semilla extranjera cruzó un oceáno y floreció en tierra propia, integrándose en el alma de nuestra región. Hoy, un hilo invisible de fe une los Altos Pirineos con las sierras de Ambato; conecta la mística de San Pedro de Colalao y Tafí del Valle con la tradición de Alta Gracia y el pulso de Buenos Aires. Donde cada 11 de febrero un coro de plegarias que se eleva al unísono, recuerda la figura de Bernadette y la misteriosa Señora de Masabielle a orillas del Gave.
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