Perfiles | Daniel Barenboim: música, política y una apuesta por Palestina

2 minutos de tiempo de lectura.

Nacido en Buenos Aires en 1942, Daniel Barenboim es uno de los músicos más influyentes del último medio siglo. Pianista prodigio, director de las principales orquestas del mundo —de la Sinfónica de Chicago a la Staatsoper de Berlín— su carrera artística es indiscutible. Pero su legado excede la música.

Nacido en Argentina, Daniel Barenboim obtuvo luego la ciudadanía israelí y la española. En 2008 recibió la palestina honoraria, convirtiéndose en el primer ciudadano con nacionalidad israelí y palestina al mismo tiempo.

Hoy posee cuatro nacionalidades: argentina, israelí, española y palestina.

La alianza con Edward Said

Su vínculo con el intelectual palestino, catedrático de la universidad de Columbia, Edward Said fue decisivo. En 1999 fundaron la West-Eastern Divan Orchestra, integrada por jóvenes músicos israelíes, palestinos y árabes. El proyecto pretendía crear un espacio de diálogo real, donde la cooperación artística rompiera barreras políticas.

Daniel Barenboim y Edward Said durante la ceremonia del Premio Príncipe de Asturias de la Concordia (2002).

Las postulaciones al Nobel de la Paz

Desde 2011 fue mencionado como candidato al Premio Nobel de la Paz por su labor en favor del entendimiento entre israelíes y palestinos. Su nombre apareció asociado a esfuerzos de diplomacia cultural más que a negociaciones políticas formales.

Controversias y coherencia

En 2001, en Jerusalén, dirigió como «bis» un fragmento de Tristán e Isolda de Richard Wagner, un autor asociado al antisemitismo y luego apropiado por el nazismo. Algunos espectadores abandonaron la sala y dirigentes políticos lo cuestionaron con dureza. Barenboim sostuvo que la música no debe prohibirse por razones ideológicas y defendió la autonomía del arte.

En los últimos años, afectado por una enfermedad neurológica —en 2025 confirmó que padece Parkinson—, redujo su actividad pública. Sin embargo, su figura sigue siendo referencia cuando se habla de cultura como puente político.


Comentá esta nota.