Industria argentina en debate: apertura económica y desarrollo industrial

El economista tucumano Eduardo Robinson analiza los desafíos productivos que enfrenta Tucumán.

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El rumbo económico de Argentina vuelve a poner en discusión un dilema histórico del desarrollo: si un país debe abrir completamente su economía al mercado global o proteger sectores estratégicos para construir una base industrial sólida. El debate atraviesa la política económica del gobierno de Javier Milei y tiene implicancias directas para las economías regionales, entre ellas Tucumán.

El economista surcoreano Ha-Joon Chang, profesor de la Universidad de Cambridge y autor del libro Patear la escalera, sostiene que las actuales potencias industriales no se desarrollaron mediante una apertura inmediata de sus economías. Según su investigación histórica, países hoy desarrollados como Reino Unido, Estados Unidos, Alemania, Japón o Corea del Sur aplicaron durante décadas aranceles, subsidios y políticas industriales antes de promover el libre comercio.

Ha-Joon Chang, economista de la Universidad de Cambridge, sostiene que los países hoy desarrollados utilizaron políticas industriales antes de promover el libre comercio.

Chang cita el caso de Toyota: en sus inicios, en la década de 1930, la empresa tenía baja competitividad, pero Japón protegió su industria automotriz, limitó a firmas extranjeras y brindó apoyo estatal para consolidarla.

Los defensores del liberalismo económico, en cambio, señalan casos de crecimiento asociados a la apertura comercial, como Hong Kong, Singapur y Chile.

En Argentina, el gobierno de Javier Milei impulsa una estrategia de menor intervención estatal y mayor apertura, basada en la premisa de que la competencia internacional reasigna recursos hacia sectores más eficientes.

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Transformación de la industria argentina

En este contexto, el sector industrial atraviesa un período de fuerte reconfiguración. De acuerdo con estudios de la Universidad de Buenos Aires, a comienzos de 2026 la industria manufacturera enfrenta una recesión significativa, asociada tanto a la caída del consumo interno como a una mayor apertura comercial.

Desde fines de 2023, la industria perdió unos 100.000 empleos, mientras las importaciones crecieron con fuerza: el rubro textil aumentó 71 % en 2025 (400.000 toneladas) y las importaciones totales subieron más de 30 % en los primeros meses del año. En contraste, los sectores extractivos concentran gran parte del crecimiento reciente.

El desafío de las economías regionales

Dentro de este escenario nacional, las economías regionales enfrentan obstáculos estructurales que condicionan su desarrollo productivo.

El economista tucumano Eduardo Robinson, consultado por Ecos del Tucumán, señala que la competitividad regional depende de factores que van más allá del debate entre apertura o proteccionismo.

Eduardo Robinson, economista tucumano, docente de la UNSTA y consultor del Banco Interamericano de Desarrollo en desarrollo productivo y competitividad regional. Foto: redes sociales.

Eduardo Robinson es licenciado en Economía por la Universidad Nacional de La Plata y magíster por la Universidad de Siena. Fue director del Área de Economía de la Fundación del Tucumán y consultor del Banco Interamericano de Desarrollo en desarrollo productivo y competitividad regional.

Entre los principales obstáculos que identifica para el desarrollo regional se encuentran:

  • Inestabilidad macroeconómica que desalienta inversiones de largo plazo.
  • Infraestructura insuficiente y elevados costos logísticos.
  • Matriz productiva poco diversificada.
  • Informalidad laboral y migración de talento calificado.
  • Asimetrías fiscales y regulatorias respecto del área metropolitana de Buenos Aires.
  • Debilidad institucional y falta de reglas previsibles para la inversión.

Frente a estos desafíos, Robinson plantea la necesidad de fortalecer la cooperación entre sector público, empresas y sistema universitario, priorizando inversiones en infraestructura, innovación, capital humano y diversificación exportadora.

Un debate abierto

La competencia global no solo enfrenta empresas, sino también modelos económicos: políticas industriales activas en países como China frente a estrategias de mayor apertura en otras economías.

El debate entre apertura económica y política industrial se vuelve más complejo en un contexto internacional donde muchas economías combinan comercio global con estrategias estatales activas. Países como China, por ejemplo, mantienen fuertes políticas de apoyo a sectores industriales estratégicos.

En ese escenario, las empresas argentinas no compiten únicamente con compañías extranjeras, sino también con modelos productivos respaldados por distintos tipos de políticas públicas.

El futuro de la industria nacional dependerá, en gran medida, de cómo se articule la apertura económica con estrategias que permitan sostener inversión, innovación y empleo.

Para economías regionales como Tucumán, el desafío central será mejorar su competitividad, diversificar su estructura productiva y fortalecer sus instituciones para integrarse con mayor solidez a un escenario económico global cada vez más exigente.

Agradececemos a Eduardo Robinson por su aporte y análisis para esta publicación.


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